Elena
Reynoso
En la
hermosa melodía de la soledad me encuentro. Rodeado de un despejado cielo azul,
escuchando los susurros del viento y el rechinar de una puerta entreabierta,
viendo a un colibrí sobre las hermosas flores de un árbol. Preguntándome si en
algún futuro esto podrá suceder o perderé toda la armonía del primer encuentro.
Esto
debe ser el paraíso y para esto he de vivir me dicen al oído los atisbos que
dejo mi conciencia al marcharse contigo.
Y entre
más me sumerjo en las tonalidades del mundo, más me doy cuenta de que estás
aquí, en este sueño del que despertaré asustado.
Por qué
te marchaste, que necesitabas a parte de la vida, no la querías me la hubieras
dado porque cuando te fuiste me la quitaste, ahora no la tengo.
Desperté
llorando y los alaridos no me dejaron respirar, ahora ya no hay soledad, ahora
ya no hay armonía, ahora la profundidad del sufrimiento y rencor hacia a ti
persisten en mi interior.
En el
exterior se encuentra la lúgubre realidad que me dejaste y la única idea de tu
partida se presenta más y más en mi mente.
Lo
lamento, no pude hacer que te quedaras, vida, si en algún momento te hubiera
mostrado la belleza del ser no habrías dejado que ella te acabara.
Te
dibuje algo, pero no sé si lo encuentres bello, no sé si le encuentres si
quiera sentido, no sé si alguna vez lo vas a mirar.
Me duele
el alma tan solo de pensar que te marchitaste etérea flor. Si te hubieras
dejado la vida yo haría que fueras inmarcesible. Siento tanto frío, mentira, no
puedo sentir nada.
No puedo
dejar de mirar tus fotos.
Sera un
castigo el que me las dejarás, no puedo ocultarlas o quemarlas y jamás podré,
en cambio solo puedo posar mis labios sobre ellas y sentir que se destrozan con
el tacto helado de ese objeto sin vida que jamás serás tú.
¿Cuánto
más soportaré esto?, no puedo preguntarme eso porque no lo soporto.
Pero no
escaparé de la vida, no, nunca.
No haré
lo que tú hiciste, no lo haré.
No. Lo
terminarás haciendo, ya lo sabes desde que la viste pálida e inmóvil, perfecta
lejos de estar viva. Lo único que anhelabas era seguirla, pero no pudiste, no
lo hiciste, mejor esperaste hasta que el dolor de perder la vida no se
comparase con el dolor de tenerla. Lo harás y no lo evitarás. No soy yo el que
dice esas mentiras, es cierto todas son verdades.

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