Sombra


Me pasa el brazo por los hombros y me ofrece uno de sus cigarrillos. Nos sentamos a fumar en silencio. Mirando ambos hacia la distancia en direcciones distintas mientras escuchábamos la lluvia azotando en las paredes de vidrio. Mi familia por muchas generaciones ha tenido este invernadero que realmente es una casa, pues tiene jardín y una parte con un cuarto con todas las comodidades que podría pedir.

–Vamos, no estés enojado conmigo, ven y acompáñame–
volteó a verme de la misma forma cuando me enamoró la combinación del azul de sus ojos con las perfectas líneas marrones que estaban sobre ellos hacían derretir hasta el más grande iceberg existente.
–No entiendo porque a pesar de todo sigues conmigo– terminando de decir eso se sentó a mi lado en un sillón de acabado francés mientras la luz de las lámparas alumbraba su ser haciendo que destellara aún más el océano contenido en esas cuencas, apagó el cigarro y me miró esperando una respuesta.
–Tampoco lo entiendo– y no lo entendía. él alguna vez había sido fuente de mis desgracias, perdí un tiempo el rumbo y todo fue gracias a él, pero esto demuestra que el amor lo puede todo, ¿o tal vez no?
–Mira, solo quiero que respondas algo, ¿por qué me perdonaste? –
Creo que esa pregunta resuena más en su cabeza que el sonido de la lluvia en esta cúpula de cristal
–Porque te amo simplemente por eso.
Sus ojos comenzaron a tornarse de un azul más intenso llegando a pasar casi a tonalidades verdes. Sí, estaba a punto de romper.
–Es imposible que me hayas perdonado y aun así que me ames después de casi asesinarte– su voz quebró en la última palabra dejando escapar un poco de agua del océano de las cuencas–.
–Amor, mi amigo si te vieras con mis ojos y te amaras con mi corazón, entenderías la perfección qué eres–
limpié sus lágrimas con mi dedo pulgar mientras me pretendía cubrirlo con mis brazos, pero me detuvo antes.
–¿Cómo es posible que tengas tanto amor por mí? –
–El amor no se mide simplemente se tiene y nunca se termina–.
Sin pensarlo me abrazó y comenzó a llorar aferrándose a mí. correspondí el abrazo, el aroma de su perfume mezclado con el cigarro y la lluvia cayendo hacia un ambiente perfecto.
–Me alegra terminar aquí contigo, pasar mis últimos momentos aquí antes de que tú sabes…–
 –El aire se termine si ...lo sé-
–¿No tienes miedo? –
–Si estoy contigo no importa nada–.

La lluvia paró y mientras el ambiente húmedo se iba acabando por lo que se avecinaba no entendían por qué se amaban tanto, no entendían por qué no les asustaba morir mientras se sintieran cerca, justo como están, un abrazo que expresaba todo el amor que se tenían, un abrazo que trascendió superando las maldades del mundo y los rencores pasados.

–Me gustaría ir al lugar dónde iras tú, pero no creo que se pueda
–Amor, renunciaré a cualquier cosa y lugar si no estás conmigo

Una luz terminó con todo, pero menos con su amor, ni dios podría terminar con eso, aunque no tendría por qué.
Si al deshojarle el corazón sientes la espina que rompe tu llanto, si por un beso pones la vida ¿Qué importa tu sexo? Si pones el alma.