Sefora Lilith.


El otro día me tope con Sefora una chica impresionantemente optimista y noble, una persona que jamás podría olvidar u odiar a alguien. En su mirada se puede observar que tiene la admiración y curiosidad de una niña pequeña, recuerdo muy bien cómo es que de la tierra negra escarbaba para poder encontrar lombrices retorcerse. Sefora no le tiene miedo a nada, ella me llevó de la mano hasta su bicicleta para poder andar por toda la ciudad en ella, al mismo tiempo intentando hacer acrobacias y todo tipo de locura desenfrenada. Sefora y yo nos detuvimos en una heladería, donde nos compramos nuestro gelato favorito: ¿Me podrías dar un gelato de limón? Sí claro, ¿qué seria para ti? Yo también quiero uno. Nuestro gelato favorito era el de limón. Decidimos descansar un momento así que posamos nuestros ligeros traseros en la banqueta algo polvorienta, vimos alrededor de diez personas entrar y salir de la heladería, a todos les presumimos nuestros dientes con una dulce sonrisa, pero hubo un chico que también pidió un gelato de limón, ¡Mira! ¡A él también le gusta el limón Andru! Hay que hablarle y conocerle, ¿Cómo se te ocurre? Sefora estás loca, ni siquiera conocemos su nombre ¿qué tal que nos abra como birote? a que no lo habías pensado ¿ah?, Qué más da, deja de ser tan collona, ¡hola! ¿qué tal? ¿también te gusta el gelato de limón? Disculpa ¿qué? he traído puesto mis audífonos y no te he escuchado, perdona, ¡Ah! no te preocupes, te he preguntado su también te gusta el gelato de limón, Sí, es mi favorito, ¡Lo ves Andru! de ahora en adelante seremos amigos. Sefora se veía tan contenta, tenía una sonrisa que aturdía al mismísimo sol, en cambio yo estaba derritiéndome de la pena. Bien, hasta luego, Ey, pero ¿qué estás diciendo? ¿a dónde vas?, Pero ¿qué te pasa tía? me has asustado, no te plantas enfrente de las personas de esa manera, ten algo de respeto por favor, Ñaa eres un aguafiestas, Vamos Sefora debes de admitir que no fuiste prudente, así que no hagas tus lloriqueos, no seas grosera y no nos des la espalda, Vaya vosotras si que sois un teatrito ¿ah? Ay pero que vergüenza haberme comportado así con este chico en medio. Sí, la verdad es que Sefora es una adolescente, pero más bien es una niña, Ey, pero ¿qué sandeces estais diciendo de mí, Andru? Jajajaja ¿me puedo sentar con vosotras? sois muy divertidas, Con que somos tus payasos ¿ah? No, no que va, nada de eso ¿puedo conocer vuestros nombres? Sí claro, yo soy Andrómeda, pero me podés llamar Andru, ella es Sefora, A mí no me pongáis ningún sobrenombre, yo soy Sefora y ya, Jajajaja, bien, yo soy, ¡Espera, no! mejor te llamaremos Il ragazzo limone, para abreviarlo será Ilzzone, solo Sefora y yo te podremos llamar así, Bueno.

Todos los jueves salíamos a andar en bicicleta, Sefora e Ilzzone iban en bici propia, mientras ellos se turnaban, por medio de piedra, papel o tijeras, para levarme como amuleto en el asiento trasero, al cansarnos por estar todo el día recorriendo la ciudad, pasamos a la heladería por nuestro gelato, nos sentábamos en la banqueta cuando la luna comenzaba a iluminarnos, donde nuestras palabras se volvían la música de las calles de nuestro alrededor. Los primeros jueves, Ilzzone y yo nos reíamos de las bararidades de Sefora, pero después era yo la única que se moría a carcajadas por las historias y ocurrencias de Sefora e Ilzzone. Desde la primera vez que lo vi me hice una imagen muy gentil de él; me imaginaba que era un hombre muy introvertido, recatado como un viejo aburrido. Al pasar los meses me di cuenta de que no era así, él es todo un caballero, un comediante y despistado andante, una mente, un hombre demasiado magnifico para el lugar donde vivía.

Ilzzone, Sefora y yo fuimos grandes amigos por mucho más tiempo, de hecho, fuimos amigos de toda la vida. Recuerdo que Sefora comenzaba a enamorarse de Ilzzone, curiosamente ese sentimiento no duro mucho, la verdad es que solo fueron un par de meses. La emoción y euforia que Sefora me transmitía en esos días me hizo darme cuenta de que siempre estuve enamorada de él, desde la primera vez que lo vi con su gelato de limón.

Andru y Sefora, qué par. Andru es una chica muy tímida y algo callada, en realidad creo que ella tiene todo el miedo, la vergüenza, las dudas, el perfeccionismo y la responsabilidad que Sefora y yo no tenemos, a decir verdad, los tres nos complementamos muy bien. Los tres hemos sido amigos por cinco años, ambas han conocido toda mi vida, mis historias; ellas son mis confidentes. Últimamente me he dado cuenta de que Andru me gusta, Andru es la chica que quiero en mi vida.

Sefora ¿te puedo decir algo? Sí, dime, Creo que estoy perdidamente enamorada por Ilzzone, pero no quiero, no debo enamorarme, Sefora debes de ayudarme a que no suceda, creo que si me doy el gusto perderíamos nuestra amistad de película así que debes de evitarlo, Esta bien, te ayudaré Andru.

A partir de ese día me separe un poco de Ilzzone, ahora Sefora y él no se turnaban para llevarme en la bici, yo siempre estaba con Sefora. Intentaba siempre estar lejos, físicamente, de él. Hubo más de un jueves que no quise ir, para quitarlo por un momento de mi mente, lo cual no sirvió de nada, para donde mirara lo veía. Color negro o blanco, Me visto de estos colores porque así no me la pienso tanto al elegir mi ropa, ya que todo combinará con todo. Sentarme a ver la película de Cars con mi hermana pequeña, Mira, mi padre me dio esta foto, ¿Por qué está en una exhibición de Cars? Resulta que un día mi papá estaba en una juguetería comprándome carritos de la película y curiosamente había una exposición de Cars, en vez de llevarme me dio esta foto, la conservo porque mi papá se ve muy contento, debió de haber estado muy buena. Jugar con mi familia juegos de mesa o jugar algún videojuego, me recordaba al tecleo que de vez en cuando escuchaba al hablar telefónicamente con él. La expansión de mi hermana mayor, ¡Mira, molan mucho estos simuladores Andru! Decidido, me voy a poner aretes, Se te verían muy wai, una de mis hermanas tiene una expansión y se le ve muy mono, Dudo ponerme expansiones, Bueno, de igual forma sé que se te verán wai. Él ha sido de las pocas personas que en verdad me escucha, de las pocas personas que en verdad se esmera por resolver la bronca.

Todo cambio el día de mi cumpleaños. Sefora no pudo asistir a mi fiesta lo cual me puso nerviosa ya que Ilzzone sí asistiría, hace mucho tiempo que no estaba sola con él, así durante todo el rato intente hablarle como a un amigo cualquiera. Andrómeda ya nos tenemos que ir, ¿Tan temprano? Sí, debo de llegar antes de las nueve de la noche a casa de mi madre, Esta bien, ¿quereis que los acompañe a la parada del camión? No, no queremos que regreses sola a estas horas de la noche, No se preocupen yo también los acompaño, así Andru no tendrá que regresar sola. Ostias lo que me faltaba, su caballerosidad deslumbrando como siempre, además se me había olvidado lo tenebrosa que puede llegar a ser su mirada. Bien, entonces vámonos.

¡Pero qué cara! Parece que el día de hoy amaneció algo huraña Andru, intentaré alegrarle un poco la noche. Cuando dejamos a los amigos de Andru en la parada y ya nos íbamos de vuelta a su casa, sus facciones cambiaron, ya no me trataba de evitar tanto, volví a reconocer a la amiga de toda mi vida, de un momento a otro esa fachada se desvaneció para convertirse en una mirada que podía hasta ahogar el mar, de un momento a otro sentí el roce de su brazo con el mío. A partir de esos instantes Andru ya no podía soltarme, ya no podía estar lejos de mí y, para ser sincero, yo tampoco.

Lo amo tanto, ya no puedo ocultar mis sentimientos por él, ya no puedo evitarlo, tiene que saberlo. Puede que el alcohol que me he tomado esté hablando por mí, pero es cierto. Ilzzone y yo estábamos sentados en el sillon de mi sala, donde la oscuridad de las primeras horas de un nuevo día comenzaba a arruñarnos. No podía dejar de sentir su piel, separarme de esa suave y satisfactoria sensación me parecía una tortura. Ilzzone no es una persona que este acostumbrado al contacto físico, ni al amor, recuerdo que en las pocas veces que he podido abrazarlo o hacerle una simple caricia su cuerpo reacciona de una forma muy chistosa, su cuerpo tiene terremotos y sus breves replicas. Adiós Andrómeda, Nos vemos luego, Ya me tengo que ir Andrómeda, pero fue un gusto haber festejado aquí contigo, Gracias por invitarnos Andrómeda, Déjenme acompañarlos a la puerta, No, así está bien. Qué extraño, su cuerpo no está temblando, nunca había escuchado una melodía tan hermosa como la que su corazón me estaba cantando al oído, parecía el momento perfecto, todos se habían ido y yo tenia la oportunidad de hablar sobre lo que siento por él.  Mi mente estaba bloqueada, no sabía cómo empezar, pero algo dentro de mí supo comenzar la charla.

Un beso.