Sombra
Encerrado en esta casa sin nada que hacer más que entrar a
mi cerebro a platicar con las sombras de mi pasado.
–No te queremos aquí ¡Lárgate!
Mis sombras me sacaron de mi pensamiento, baje a la alcoba
y tomé un libro leyendo la parte trasera:
“Nadie habría podido
imaginar lo que iba a suceder en el breve tiempo que tardaba en cocerse un
huevo pasado por el agua.
Tres minutos podían cambiar el destino.”
Tres minutos podían cambiar el destino...
Yo lo sabía perfectamente, pues en tres minutos o menos muchas
cosas me habían sucedido.
Hace tres meses que salí del hospital psiquiátrico, parece
que mi problema no tiene cabida en ese lugar, muchos lo llamaron trastorno de
oscuridad progresiva pero realmente no tenia nombre.
Cada hora llega a molestarme un recuerdo…
—
¡PORFAVOR NO ME MATHQBDKSMEBWN!
Sólo pudo decir eso antes de que le cortara el cuello, ver
su sangre caer al piso y sus ojos perder el brillo de vida me hizo sentir bien.
O almenos a una parte de mí…
Hace demasiado tiempo que tengo a ellos dentro, al
principio pensaron que se trataba de TID pero no, realmente no eran
personalidades, son sombras.
Muchas veces también lo confundieron con esquizofrenia, con
una posesión, tuve que soportar a doce monjas y a un sacerdote orar por mi alma.
—
Mi señor, mi dios protege y salva a esta oveja
perdida, regrésala al camino, arrebátala de las garras de sa….
Sí, también no dijo más palabras, odiaba que pensaran que
soy un monstruo y tal vez lo soy.
Pero estoy enfermo y ellos tenían que entenderlo, después
de arrancar de un mordisco la garganta del padre y verlo desplomarse en un
charco de sangre Salí y me encerré en ese baño.
Los hombres azules me llevaron al hospital, pero no dure
mucho, los doctores del hospital no sabían que era, sacaron un liquido de mí.
¿Era sangre? No era roja, tenia un tono entre tinto y negro,
como sangre coagulada en un cadáver de 3 horas, ¡yo no era así!
O ¿tal vez?...
No recuerdo que paso con mi familia, esa noche cuando me
percate de mí.
Mi padre estaba abierto por el abdomen muerto frente a mí y
mi madre estaba colgada de los pies sujetada por los intestinos de mi padre con
el cuello cortado.
El olor no podría ser reciente, pues olía a podrido, no
supe que sea.
Nunca lo sabré… mi vida como monstruo no puede seguir.
Y por el amor que alguna vez tuve a él y el amor que alguna
vez sentí por cualquier persona de mi vida terminare con esto.
Corrí a la habitación principal, abrí el cajón de la cómoda
y ahí estaba mi amiga, una revolver con el cartucho lleno.
Quite el seguro, tome un cigarro de la caja sobre la cómoda,
lo encendí y espere , el humo se sentía tan bien.
Hacia mucho que no fumaba y mi ultima voluntad aunque sea
un monstruo debía ser cumplida.
Terminé mi cigarrillo, dejé la colilla en el cenicero, me pose
sobre la cama mientras el humo inundaba la habitación.
—
Espero y me perdones dios.
Tres, dos, uno…

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