Sefora

Intensas vibraciones retumban en las paredes de aquel cuarto, donde te encuentras casi bailando mientras intentas trabajar y concentrarte en las redacciones que necesitas terminar antes de que el sol se despierte e ilumine cada rincón de este lado del mundo. Ya eran las 5:00 a.m y aún seguías cautivado por las melodías y letras de aquellas canciones que nadie conocía, pero tú amabas.

  No te imaginas a qué hora terminé los trabajos.
  ¿A qué hora?
  Pues creo que con decirte que no he dormido eso responde a todo jaja.

   Sefora nunca tuvo muchos amigos, como todos los tenían. Siempre me encontraba más cómoda en círculos más pequeños, aunque tampoco es que me quedase otra opción ya que al enfocar mis lentes en cosas un tanto inusuales en mi vida, no me llegaba a topar con muchas.
   Cuando eras una pequeña chiquilla siempre quisiste tener muchos amigos, círculos enormes de gente, (algo que todavía deseas), sin embargo, notabas que cuánto más te esforzabas por conocer a más personas no resultaba muy bien, ya que, desgraciadamente, caíste en el charco de realidad, donde al levantarte, en el reflejo observaste las intenciones que a veces ocultan. Esos sentimientos de resentimiento, de sólo “querer” por un momento en donde el deseo físico es el único que está presente en ese “querer”, donde sólo quieres tener a gente que te quiera, pero no devolver ese amor que te brinden.
   La sociedad puede llegar a ser el vómito más agradable, o la perla más opaca, o puede llegar a ser el vomito que tiene más perlas ocultas por ese horrible olor. Si me hicieran elegir, elegiría la ultima opción, donde nos enteramos o notamos con mayor facilidad las acciones negativas y negligentes de la comunidad, sin embargo, creo que llegamos a olvidar las cosas por las que vale la pena seguir luchando por nuestra sociedad, seguir amando la idea de conocer las joyas preciosas que oculta el enorme vómito.

  Pero, ¿no has pensado en que te toparás con desechos de la historia, aquellas cosas que quisieron borrar nuestros antepasados? ¿Aquellas cosas que dan más miedo que la muerte? A veces se vuelve más sencillo encontrar el amor, la felicidad, la paz cuando no los conocemos, ya que, si no los conocemos a ellos, tampoco conoceremos a sus alteregos.
  Qué punto de vista tan peculiar, pero no creo que sea válido, porque sino conoces las cosas que te hacen sentir mal, o las que te hacen sentir bien. ¿Cómo puedes decir que eres feliz? ¿Qué objeto tendría sentirse amado, o feliz, sino sabes qué es eso, si no conoces lo que es luchar por él? ¿Cómo podrías disfrutar de algo así, si ni siquiera estas viviendo para saberlo? En ocasiones creo que es mejor vivir sufriendo que no vivir.
  ¿Qué demonios te sucede!¿En serio preferirías sufrir toda tu vida que morir? ¿Cómo podrías decir que estás viviendo? ¿Qué sentido tendría?
  No lo sé, pero funciona en mi cabeza.
  Tú ¿qué opinas, Sefora?
 

Mientras Sefora se encuentra sentada a un lado de la fuente, sintiendo la brisa del agua que emerge del manantial que la acompañaba con sus pensamientos agobiantes, dos chicos esperan a sus amigos enfrente de esa hermosa chica, de aspecto común, cabello ondulado, de un castaño obscuro, ojos cafés acompañados de unos lentes rectangulares, una tez acapuchinada. Lo que la hacía hermosa era otra cosa…

  ¿Qué le sucede a esa chica que se encuentra a un costado de la fuente?, parece como si estuviera esperando a algo, o a alguien, pero al mismo tiempo tiene una mirada muy perdida, porque parece estar resolviendo algo con sus pensamientos.
  ¿Acaso te atrajo? ¡Vamos, Berny! ¿En serio? Ni siquiera es bonita, es muy normal.
  Qué estúpido eres, Dan. Eso no me atrae, de hecho, ni siquiera sé qué es lo que me atrae de ella.
  Bueno, si tanto te emociona por qué no vas a hablarle.
  Demonios, sí que eres un idiota. Está demasiado concentrada en sus pensamientos, dudo que le ayude en algo, creo que es un mar en el que todavía no estoy dispuesto a bucear.
  Qué culo. Pero como gustes, tú serás el afectado.

Cuando los amigos de Berny y de Dan llegaron para volverse niños juntos, Berny se prometió volver a encontrar a esa bella chica de aspecto común, pero de una mirada magnética.

 ¿Qué sucede? Nos dijiste que serías capaz de vencer nuestras perspectivas, nuestros argumentos tan contaminantes que ni siquiera puedes caminar a un lado de ellos. Eres tan débil.
  Al fin algo en lo que podemos coincidir, vaya que eres débil. Pero ¿por qué? ¿es tan difícil hacerte una propia visión sin ser afectada por nuestras invasivas opiniones?
 
  ¡Oh vamos, Sefora! No seas cobarde y responde.
  ¿Por qué? ¿Por qué debo de responder a sus peticiones? Y más aún cuando ni siquiera se interesan, en verdad, en conocerlas. Ustedes solo quieren pelear y yo no entraré en su juego.

   Los miércoles son mis días favoritos, es cuando ya estás acomodado en la semana, trabajando, estudiando, siendo productivo y mi momento más anhelado; ver a la chica más hermosa sentada en las rocas que rodean el manantial que se encuentra en medio de la ciudad, donde puedo observar su mirada enfocada solamente en sus pensamientos, sumergiéndose en ellos como si pudiera nadar. Un día pude ver cómo esos pensamientos la ahogaban, pues podía ver desde la altura las cascadas que desbordaban de sus ojos ahogando mi euforia por verla ya que, en esos momentos, solo quería salir corriendo para abrazarla, para consolarla, para decirle que me había vuelto loco la intriga de conocerla, para ser su flotador entre esas cascadas asfixiantes. Pero jamás me animé a hacerlo, me acostumbré a observar cuando ella se volvía una fuente, con tales cataratas provenientes de sus ojos resplandecientes, con la gente admirándola por una milésima de segundo para después dejar de tomarle importancia. Su llanto era tan peculiar, que al pasar los meses me fui dando cuenta de que no eran de tristeza, pues no expresaban sonido ni dolor alguno, simplemente sus ojos comenzaban a desvanecerse en agua.

Ya me cansé, ya estoy agotada de intentar encontrar una respuesta a todo, ya estoy sofocada de no poder hacer valer mis principios por miedo a qué me puedan decir, por miedo a que no le importe a nadie, ¿en verdad será una buena idea seguir viviendo?

He decidido hablarte, hablarte a ti la más seductora flor de todas, el más fascinante ranúnculo. Demonios, ¿qué le puedo decir a una flor tan hermosa e inalcanzable para mí, para que me pueda hacer caso? Como sea, no sé qué le diré, pero le hablaré.
Sefora, un jueves por la noche decide ir a aquella fuente en donde siempre brotan sus pensamientos más profundos y en donde siempre cae en los baches existenciales más hondos que puedan existir. Ese jueves, decide salir en la noche de su departamento para, al fin, poder callar esas ideas que hacen que su día deslumbrante se vuelva un día hipócrita, ese jueves por la noche desbordaba ansiedad, pero ansiedad para terminar con esto.

  Ya me cansé de ustedes, ya no quiero seguir escuchando sus estupideces.
 
 

(Los pensamientos, sorprendentemente, se callaron al instante, Sefora espero respuesta de ellos por un tiempo muy largo. El sol comenzaba a emanar de entre los edificios de cantera que había a los alrededores de la fuente. Sefora comienza a sentirse impotente, vacía, triste).

¡Qu-que demonios! Así no se suponía que sería, así no se suponía que resultaría.
Berny observa a Sefora bañándose con deprimentes gotas de agua que emanan de ella y de la fuente. Berny no entiende qué es lo que sucede. Pero no quiere dejar que la preciosa chica tan común se funda con el agua, para desvanecerse.

  ¿Qué haces ahí?
  … — Sefora observa a Berny, pero no le toma importancia, sus sollozos son más dolorosos y agobiantes que un tipo cualquiera que está a punto de ir a trabajar.
  Ey, te estoy hablando.
  …—  A Sefora comienza a molestarle la insistencia de Berny.

Berny, no duda ni un minuto más para entrar a las agitadas lágrimas que escurrían de sus ojos, por lo que la envuelve como un tamal con sus brazos, la abraza tan fuerte como si fuese la única vez que pueda hacerlo. Sefora, al terminar de llorar, no le dirige ni una palabra a aquel extraño y se va. Berny se siente impotente y dolido, puesto que ella no se interesó en él.

En los próximos 5 días Sefora hace lo mismo, se hunde en sus lágrimas debajo del manantial en donde siempre se sentía hecha, pero al mismo tiempo deshecha, donde siempre se sentía bien pero mal, donde siempre estaba dañada pero recuperada.  Berny cada día la acompaña más y más, sin decir ni una palabra, puesto que entendió que ella sólo necesitaba estar acompañada, solo necesitaba sentir que nada le faltaba ya que, al abrazarla sus sollozos, sus lágrimas se aminoraban.
El sexto día, como en los demás, Berny abraza a Sefora debajo de las mantas de agua que hacia la fuente. Este día se queda con ella hasta el final, hasta que se calme para acompañarla a casa puesto que este día, él no trabaja.  Sefora comienza a hablar:

  ¿Por qué me dejaron sola? ¿Es porque ya no me quieren? ¿en qué diablos pensaba? Hacer que los pensamientos que me hacían vivir de verdad se esfumarán, pero que estúpida. Ya para qué chingados vivo, si no puedo escucharme a mí misma. Si no me intereso por mí misma, esto no tiene caso.

(Berny se resigna a escucharla, a entenderla. Ya que más de una vez intento hablar con ella y solamente era ignorado).
Se hicieron las 8:00 am:

  Sefora, ¿por qué vives?
  Sefora, ¿qué sentido tiene ser parte de una sociedad?
  Sefora, ¿por qué lloras?
  Sefora, ¿en verdad crees que llorar te sirva de algo?
  Sefora, ¿por qué dejas qué te toque un extraño?
  Sefora…
  Sefora…

(Al escuchar estos pensamientos vagar en su consciencia los ojos de Sefora parecen estar boleados, pues, de nuevo, había vuelto su esencia).

  ¿Hola? —Sefora saluda con asombro a la Sefora existencialista.
  Ho-hola —Le contesta Berny con tanta calidez y tanto entusiasmo, puesto que ella ya pudo verlo.