Arte: creo
que es como yo denominaría el amor, algo tan puro y difícil que solo los genios
lo logran. Pero como era
de esperarse yo no soy ningún genio. Al contrario, soy todo lo opuesto a eso.
Me enamoré solamente tres veces en mi vida, de
tres mujeres muy distintas. Elizabeth, Alejandra y Jimena. Tres amores fallidos
de una manera escandalosa.
Sin embargo soy
positivo, sospecho que
de todos podemos aprender algo. Y de ellas aprendí que para ser exitoso en
el amor tenemos que ser más hábiles, no dejarnos engatusar de palabras y
mantener la mente en blanco, mas para
lograr esto se necesita ser un experto mentiroso.
Elizabeth; corazón afectado por otro
hombre. Recuerdo perfectamente que de su boca salían las mentiras como si de
saliva se tratará. A ella le quité su corazón mucho después en un muelle, me
citó ahí para devolver mi suéter y cuando prendió el cigarrillo y comenzó a
contar la triste historia del hombre antes de mí escuché a su corazón gritar.
Necesitaba cuidarlo y con mi navaja de viaje y
sin mucho aviso, abrí su pecho para sacarlo. Corté un pedazo, y el resto lo
regresé a su lugar. Intenté despertarla aunque no
sirvió. Así que limpié y me fui.
Alejandra; corazón afectado por la muerte de su
madre. Era dulce como el azúcar e inocente como una niña, yo a ella la amaba,
la amé demasiado, lo hice para ayudarla.
En el funeral de su madre, su corazón gritaba
pidiendo mi ayuda. Y al llegar a su casa, cuando cayó dormida, lo sustraje.
Sólo guardé un pedazo y puse todo en su lugar
para que en la mañana no notar a la diferencia.
Nunca volví a ver a Alejandra. Escuché el rumor
de que su tristeza la mató. La extraño mucho, no entiendo por qué me
abandonó.
Jimena; corazón afectado por mí. A ella nunca la
amé, solo la quería y eso querido lector no es lo mismo. Pero ella sí me
amó, cometió muchos errores, no era mentirosa, se dejaba ilusionar fácil.
El día que terminamos aun a través del
teléfono podía escuchar cómo su corazón se despedazaba. Al principio no sentí
la culpa, pero la culpa llegó pronto.
Fui a su casa de noche, entré por la ventana y me
acerqué a su pecho. Ahí seguía su corazón pidiendo auxilio Lo tomé sin pensarlo
pero esta vez no lo devolví. Jimena estaría mejor si no volvía a sentir amor.
Tiempo después me enteré que alguien asesinó a
Jimena ¿cómo fue capaz? Ella era tan tierna y torpe.
Mi colección hoy en día se remonta a tres
corazones, pero ninguno es lo suficientemente hermoso para ser admirado.
He decidido que cuando alguien ayuda a las
personas su corazón se vuelve hermosamente blanco. Y yo he ayudado a tres
amores.
. . .
Esa tarde, nuestro loco enamorado puso una sábana
en el suelo y sacó un cuchillo.
Escribió una nota explicando el vil procedimiento
que empleó en sus tres víctimas para que quien lo encontrara lo usará con
él.
Tomó el cuchillo y sacó su corazón. Pero esa alma
no era blanca, al contrario de eso, estaba cubierto de pelo y desprendía un horrible
olor.
Murió: con la horrible visión de un corazón
podrido e incapaz de amar. A muchos nos habría gustado que esta parte de la
historia fuera diferente, hubiéramos preferido que pagara a lo que
hizo. Pero la vida no es justa ¿cierto?
0 Comentarios