Leilany Lomelí


Arte: creo que es como yo denominaría el amor, algo tan puro y difícil que solo los genios lo logran. Pero como era de esperarse yo no soy ningún genio. Al contrario, soy todo lo opuesto a eso.

Me enamoré solamente tres veces en mi vida, de tres mujeres muy distintas. Elizabeth, Alejandra y Jimena. Tres amores fallidos de una manera escandalosa.

Sin embargo soy positivo, sospecho que de todos podemos aprender algo. Y de ellas aprendí que para ser exitoso en el amor tenemos que ser más hábiles, no dejarnos engatusar de palabras y mantener la mente en blanco, mas para lograr esto se necesita ser un experto mentiroso.

Elizabeth; corazón afectado por otro hombre. Recuerdo perfectamente que de su boca salían las mentiras como si de saliva se tratará. A ella le quité su corazón mucho después en un muelle, me citó ahí para devolver mi suéter y cuando prendió el cigarrillo y comenzó a contar la triste historia del hombre antes de mí escuché a su corazón gritar.

Necesitaba cuidarlo y con mi navaja de viaje y sin mucho aviso, abrí su pecho para sacarlo. Corté un pedazo, y el resto lo regresé a su lugar. Intenté despertarla aunque no sirvió. Así que limpié y me fui.

Alejandra; corazón afectado por la muerte de su madre. Era dulce como el azúcar e inocente como una niña, yo a ella la amaba, la amé demasiado, lo hice para ayudarla.
En el funeral de su madre, su corazón gritaba pidiendo mi ayuda. Y al llegar a su casa, cuando cayó dormida, lo sustraje.

Sólo guardé un pedazo y puse todo en su lugar para que en la mañana no notar a la diferencia.
Nunca volví a ver a Alejandra. Escuché el rumor de que su tristeza la mató. La extraño mucho, no entiendo por qué me abandonó.

Jimena; corazón afectado por mí. A ella nunca la amé, solo la quería y eso querido lector no es lo mismo. Pero ella sí me amó, cometió muchos errores, no era mentirosa, se dejaba ilusionar fácil.

El día que terminamos aun a través del teléfono podía escuchar cómo su corazón se despedazaba. Al principio no sentí la culpa, pero la culpa llegó pronto.

Fui a su casa de noche, entré por la ventana y me acerqué a su pecho. Ahí seguía su corazón pidiendo auxilio Lo tomé sin pensarlo pero esta vez no lo devolví. Jimena estaría mejor si no volvía a sentir amor.

Tiempo después me enteré que alguien asesinó a Jimena ¿cómo fue capaz? Ella era tan  tierna y torpe.

Mi colección hoy en día se remonta a tres corazones, pero ninguno es lo suficientemente hermoso para ser admirado.

He decidido que cuando alguien ayuda a las personas su corazón se vuelve hermosamente blanco. Y yo he ayudado a tres amores.

. . .

Esa tarde, nuestro loco enamorado puso una sábana en el suelo y sacó un cuchillo.
Escribió una nota explicando el vil procedimiento que empleó en sus tres víctimas para que quien lo encontrara lo usará con él.

Tomó el cuchillo y sacó su corazón. Pero esa alma no era blanca, al contrario de eso, estaba cubierto de pelo y desprendía un horrible olor.

Murió: con la horrible visión de un corazón podrido e incapaz de amar. A muchos nos habría gustado que esta parte de la historia fuera diferente, hubiéramos preferido que pagara a lo que hizo. Pero la vida no es justa ¿cierto?